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a f a s i a


En un momento determinado buscamos una palabra que pertenece a nuestra memoria, que habíamos escuchado numerosas veces y que hace ya tanto que no oímos pronunciar

Siguen ahí.


© Nina Fischer & Maroan el Sani . A Space Formerly Known as a Museum


Ciertamente hay notables edificios –notables en el sentido de arquitectura difícilmente cuestionable- que no tienen manera de ocultarse. El museo Guggenheim de Gehry, la torre Agbar de Nouvel, el complejo De Rotterdam de OMA –no deja de ser curioso también cómo para algunos, un tanto groseramente, visibilidad acaba siendo siempre sinónimo de zafiedad-.

Copia, homenaje.



Nos gustaría creer que hay algo erróneo en la copia, algo dañino que la hace inadmisible siempre. Algo lesivo, corrupto, que usurpa y falsea la realidad. Y eso nos empuja a considerarla, en cierto modo como un objeto, algo que se toca, se palpa, se observa, está ante nosotros en todo momento, algo que tiene cuerpo y a lo que, por tanto, podemos dirigir nuestro odio y señalar con el dedo y considerar fallido. Un ente autónomo. Pero, basta ir a los diccionarios para comprobarlo, la copia no es un objeto sino una reproducción y no sólo una reproducción sino una reproducción literal. Y si es una reproducción es porque, otra vez los diccionarios, vuelve a hacer presente algo que antes se dijo o se alegó. Una reproducción de un original. Creemos hablar de un objeto pero lo estamos haciendo de una relación, la que se establece entre el original y la copia, entre lo que crea y lo que reproduce. De un volver a hacerse literal y por tanto no de una copia, de un objeto, sino de la relación entre esa copia y su original.

Preferiría hacerlo


Ante nosotros el objeto, la imagen, una foto cualquiera. Nuestra tarea encontrarle una explicación. Un suplemento que la vuelva relevante. Podríamos guardar silencio, pero necesitamos añadirle algo que le dé sentido, que la haga trascendente. Sin embargo por qué no dejarla tal como está. ¿Por qué no evitarle al objeto nuestras tendenciosas adiciones?
Hablamos pero, ¿por qué no callar?

coda



Llamemos límite a la envolvente. Y concedamos que si ambos términos son intercambiables es porque toda envolvente tiene un componente que atenta contra la libertad, un elemento limitador, castrador, si queremos recurrir a un lenguaje tendencioso. Porque, como en todo lo institucional, hay algo en la envolvente que tiene que ver con la protección, con la pertenencia.

corrección



Nunca hacia la derecha o la izquierda, siempre hacia adelante. Hay dos formas de desplazarse por la nieve, como señaló en sus memorias Wright, la del hombre y la del niño. La de quien sabe adónde va y la de quien prefiere adivinarlo mientras avanza.

senderos y senderistas




Me sorprendió que el proyector estuviese apagado y me acerqué a la taquilla a preguntar si estaba estropeado.

lo que está detrás



Este escrito, como se verá más adelante, no tiene nada que decir sobre el monumento de Rosa Luxemburg. Sobre nazis, Bauhaus y quizás comunismo. Sobre muros de ladrillo, pilares metálicos y, puede, el humo de un cigarro. Sobre la simetría entre una estrella dorada y otra compuesta con flores. Es desde ese punto de vista una decepción. Y no lo oculta.

levedad




Si aceptamos que hay un punto en el que aparece algo, en medio de la realidad, que tiene valor por sí mismo, y que va más allá de la propia realidad, es porque existe una incompatibilidad entre ese espacio de lo ordinario y el de lo extraordinario, el de lo objetivo y el de lo subjetivo, el de lo que es posible expresar mediante el habla y el de lo que es gobernado por el pensamiento.

Sentido y sensibilidad


Eliminando los sentimentalismos, los localismos, los aspectos domésticos, la abstracción moderna
permitía explorar la forma arquitectónica sin cortapisas, sin más restricciones
que las de la
razón.

Especies de espacios


Es el público, paradójicamente, el espacio por definición inhabitable, y el privado, donde un techo nos protege, donde los muros impiden que seamos vistos, donde podemos recrear -crear- nuestros simulacros de vegetación o existencia

Los portalones de la entrada tienen columnas con capiteles esculpidos


Llamemos destrucción a esa resistencia a proscribir el conflicto. Traigamos el conflicto al primer plano. Eliminemos la violencia pero mantengamos el conflicto. Prescindamos del fuego pero no de las columnas de humo invadiendo el horizonte. Sólo quien posee sabiduría es capaz de reconocer lo que tiene valor, de advertir su significado, así que destruyamos el conocimiento, el significado, para poder continuar avanzando. Quememos sus monumentos.

Oficio e identidad


Todo lo que esté desequilibrado, lo que presente imperfecciones permitirá nuestra participación. Aquello que esté completo nos obligará a apartarnos. ¿Qué podríamos aportar? ¿Cómo podríamos mejorar algo ya acabado? Hay un lenguaje que delata esa concepción. Las formas protegen, los cuerpos se adaptan y las cubiertas ofrecen refugio. Algo debe faltar para que podamos prestar nuestros servicios. 



Indiferencia y modernidad

Arquitecturacoam n 349 English translation embedded

¿Y si lo que el ángel estuviese mirando fuese el conocimiento? ¿Y si el huracán que empujase sus alas fuese la curiosidad? ¿No estaríamos construyendo una metáfora del espíritu moderno, contemporáneo; donde tenemos una amplia montaña de conocimiento a nuestra espalda pero siempre hay un viento fuerte que nos impulsa a seguir buscando, a seguir lanzando hipótesis aventuradas para alcanzar nuevas metas que serán abandonadas una vez halladas



La arquitectura como juego

Arquitecturacoam n 342 English translation embedded

La esencia del flâneur es la duda. Caminar sin meta. Recorrer las calles sin más cometido que el de experimentar los sucesos que tienen lugar a medida que se avanza. Su duda va contra el sistema. Si el objeto del ser en sociedad es producir, llevar a cabo una actividad que revierta en beneficio de quienes le rodean, es decir, trabajar, el flâneur es el ser improductivo por excelencia. No sólo no detesta su falta de productividad sino que ve en ella un valor. Allí donde no debería haber nada él sabe que en realidad se abre un mundo completo de experiencias. No sólo eso sino que hace de ellas su sentido, de la falta de meta una meta.


El mundo como hipermercado –el frágil absoluto-

Arquitecturacoam n 341 English translation embedded

Hemos cometido el error de pensar que la espiritualidad provenía exclusivamente del individuo, que sólo podía ser transferida a los objetos mediante una alteración completa, insuflándoles el soplo artístico, transformándolos en objetos fetiches, bellos. Arrancándoles su apariencia cotidiana. Hemos cometido el error de creer que el único camino hacia la espiritualización del objeto era su idealización. Y cuando esa idealización –por la simple lógica del mercado- se ha revelado como un añadido superfluo nos hemos descubierto desvalidos. Lo absoluto reside en las apariencias. No debe asustarnos trabajar con apariencias



Qué fácil es hacer arquitectura difícil

Metalocus n 15 English translation embedded

Del año 2003 es el video del artista austriaco de origen chino Jun Yang titulado Camuflaje. Vístete como ellos. Habla como ellos. En él se señalaba hasta qué punto las modas son un fenómeno de uniformización. Allí se relataba la historia de un supuesto inmigrante sin papeles denominado X cuyo fin era lógicamente evitar los encuentros con la policía. Qué era lo que en espacio abierto, es decir, en plena calle, lo convertía en una presa frágil, reconocible. No era su piel, no era su lengua, era su disfraz. X con su cultura heredada, con sus vestimentas importadas, con sus medios mínimos, no pertenecía a ninguna tribu, no podía permitirse ese lujo, estaba incapacitado para a ir a la moda. Eso lo convertía en reconocible entre la multitud, no sólo ante los ojos de cualquiera, también evidentemente ante los de la temible policía. No estaba camuflado.



Dos bibliotecas – 12 comentarios


quizás todo manifiesto surja de esa voluntad de violentar. una curva, un pilar circular, una franja alargada de vidrio. añadir un significado. encontrar un código que se oponga a la realidad y a la vez la enaltezca. la sublime. la haga más real. hubo una época en que callar significaba mostrar al mundo que había otro modo de entender la realidad -¿se ha perdido esa época?-. quizás en estos tiempos de pantalones lavados a la piedra los manifiestos deban revestirse del aire intrascendente de la moda, no porque a nuestra sociedad actual le preocupen las proclamas sino porque las apariencias son demasiado importantes


La razón cínica.


Psicológicamente se puede comprender al cínico de la actualidad como un caso límite de melancólico, un melancólico que mantiene bajo control sus síntomas depresivos y, hasta cierto punto, sigue siendo laboralmente capaz.
“Una cierta amargura elegante matiza su actuación. Pues los cínicos no son tontos y más de una vez se dan cuenta, total y absolutamente, de la nada a que todo conduce. Su aparato anímico se ha hecho, entre tanto, lo suficientemente elástico como para incorporar la duda permanente a su propio mecanismo como factor de supervivencia. Saben lo que hacen pero lo hacen porque las presiones de las cosas y el instinto de autoconservación a corto plazo, hablan el mismo lenguaje y les dicen que así tiene que ser. De lo contrario otros lo harían en su lugar y quizás peor.


Peter Sloterdijk: “Crítica de la razón cínica”.